Los pesos pesados del coaching ontologíco de Chile
En los '80 y de la mano de Fernando Flores, basado en los trabajos de Humberto Maturana y Francisco Varela, se desarrolló el coaching ontológico. Hoy ésta es la principal corriente de esta tendencia en Chile -aunque no la única- y los que la llevan en el mundo en ella son chilenos. El coaching integral también se ha ganado un lugar en Chile en los últimos años. A continuación, los principales referentes en el 2010 en la materia.

Algo más de dos décadas tiene la técnica del coaching en el mundo y nuestro país es un referente importante en ella, porque uno de sus modelos fue forjado por chilenos. Es una disciplina reciente y en desarrollo. Para quienes aún no saben de qué se trata, busca la resolución de problemas de toda índole, a nivel de personas o de empresas, a través de una conversación con el denominado «coach», que hace las preguntas. El objetivo es que el couchee (la persona que ha llegado a consultar) pueda descubrir por sí misma las respuestas que busca.

El coaching ontologíco

Puede servir para mejorar las relaciones familiares, para una persona que quiere bajar de peso, para alguien que quiera potenciar su empresa… Prácticamente para cualquier meta que se tenga en la vida, dicen los expertos. En los últimos años esta consultoría se ha ido potenciando y cada vez es más solicitada por ejecutivos y políticos.

La idea surgió desde el «coaching», que hasta hace un par de décadas sólo se acuñaba para hablar de entrenamiento deportivo. De algún modo se tomó su fórmula para ser aplicada en otras áreas, pero ahora se ha tornado en una verdadera disciplina.

«El coach no es un terapeuta, no es un asesor, un profesor ni un confesor. Es fundamentalmente un facilitador de aprendizaje, que ayuda a las personas a resolver problemas, aplicando técnicas de resolución de problemas», dice Rafal Echeverría, uno de los máximos referentes de esta tendencia en Chile.

Del lenguaje a la realidad

El ex senador Fernando Flores cuajó en los ’80 el coaching ontológico, basado en ideas del reconocido biólogo y Premio Nacional de Ciencias Humberto Maturana y de Francisco Varela, también biólogo y filósofo. «De ahí sale el concepto del observador, que somos observadores diferentes de la realidad y, por lo tanto, tenemos realidades distintas.

En esa misma década, Flores se instaló en California junto a Rafael Echeverría (conocido por su libro «Ontología del lenguaje») y Julio Olalla y desarrollaron una de las corrientes del coaching que se practica alrededor del mundo en la actualidad: «Es un tipo de intervención que busca desplazamientos en las personas que transforman su forma de ser, busca producir lo que llamamos aprendizaje transformacional», explica Echeverría.

Maturana y Varela dicen que buena parte de los procesos neurofisiológicos que suceden para conocer una realidad son internos, por lo tanto la realidad desde el punto de vista neurofisiológico es una construcción interna», explica Raúl Pacheco, ex presidente del capítulo chileno de la Internacional Coaching Federation (ICF), entidad gremial que tiene 16 mil coaches asociados. Y continúa: «Somos seres lingüísticos. Flores se basa en ciertas teorías del lenguaje, conjuga esto con lo anterior y dice somos observadores distintos dado que tenemos formas diferentes de utilizar el lenguaje y de constituirnos en el lenguaje. Habla de que el lenguaje no es solamente descriptivo sino que genera realidad. De ahí se arma el coaching ontológico para intervenir organizaciones, que tiene que ver con cómo nos comunicamos haciendo conciencia de que al hacerlo estamos creando realidad».

A pesar de su relevancia en la creación del coaching ontológico y de que formó empresas de consultoría en Chile y México en los ’90, actualmente Flores, quien hasta hace poco estaba abocado a sus labores como senador, se ha alejado del área y se está dedicando a otros proyectos.

Maturana, según él mismo contó a LND, tampoco trabaja en coaching en su Escuela Matríztica de Santiago. Eso sí, gente relacionada al ámbito participa en seminarios que imparte.

Tipología del coaching

Si bien en el mundo existen muchas corrientes diferentes de coaching, según el actual presidente del capítulo chileno de la ICF, Eduardo Walker, «el 90% de los coaches de nuestro país se debe haber formado en el coaching ontológico». Walker asegura que en el país existen seis consultoras importantes en esta área.

La corriente que le sigue en importancia es el coaching integral, que ocupa Paul Anwandter. Según Raúl Pacheco, «a diferencia del coaching ontológico tiene una mirada más tendiente a intervenir en la forma de la comunicación, mientras que el ontológico va a las raíces de la comunicación».

De cualquier modo, ambas escuelas están absolutamente separadas, tanto que ni siquiera sus principales referentes se conocen. De hecho, Anwand-ter encabeza otra organización gremial llamada Asociación Chilena de Coaching.

«Yo diría que hay una tercera corriente, que es el coaching ejecutivo, que viene de las escuelas europeas», dice Walker, quien tiene una consultora especializada en este enfoque.

Muchas escuelas bautizan el coaching con nombres propios que no tienen por qué aparecer en instancias formales. Eso sí les ha dado más peso la incursión en universidades como la Universidad del Desarrollo y la Adolfo Ibáñez, que imparten diplomados en la materia.

Para Walker, «dentro de cinco años más los coaches en Chile que no estén certificados por la ICF u otra instancia internacional no van a estar al mismo nivel».

Javier Carmona
Acerca de

Director de Coaching en Chile Licenciado en Comunicaciones, Coach Ontológico Certificado de Newfield Network